Hola, soy Rami Díaz Duarte

Hola, soy Rami Díaz Duarte. Llegué al mundo el Miércoles 18 de marzo de 1987, en Santa Fe, Argentina.

Crecí dentro de estructuras tradicionales argentinas, transité mi educación en colegios católicos, y desde muy joven me formé en el mundo del Derecho. Durante  casi 15 años participé de una reconocida  firma jurídica de mi ciudad natal, liderándola durante casi una década. 

Dentro del mundo jurídico me especialicé Derecho Penal y de Empresas. Era muy exigente conmigo académicamente y cursé estudios complementarios en Argentina y en otros cuatro países. 

A muy corta edad alcancé ese “éxito profesional” esperado socialmente. Era todo lo que se espera de alguien “exitoso”: socialmente reconocido, una vida llena de lujos, la agenda completa, viajes por el mundo, abundantes aplausos y mucho mas. 

Lo que nadie sabía era que, cada vez que se apagaban las luces, yo me apagaba un poco más. 

Había aprendido que cuanto más logros alcanzara y más posesiones materiales reuniera, mayor sería el disfrute y la felicidad.  Pues no. Resultó que, cada vez que me miraba al espejo, estaba vacío e insatisfecho. 

Lo que nadie sabía era que, cada vez que se apagaban las luces, yo me apagaba un poco más.

Un día, todo cambió.

Elegí quedarme. Y transformar mi dolor en servicio.

A mis 28 años, pese a “todo ese éxito”, quise suicidarme. Lo reconozco como uno de los aprendizajes más duros y a la vez más significativos de mi vida. Quería acallar los fantasmas que me perseguían día y noche, terminar con la angustia, encontrar una paz que no sabía cómo alcanzar. Con las herramientas de ese entonces, creí que el silencio eterno era la salida. Hoy, lo puedo comprender. Era postergar el aprendizaje, elegir el miedo por sobre el amor, era no ver otra salida. 

Con acompañamiento, amor, espiritualidad, presencia y nuevas herramientas fue que pude transformar esa energía. La misma fuerza que un día me impulsó a irme, hoy me impulsa a quedarme. Se necesita un coraje inmenso para quitarse la vida, pero se necesita aún más para quedarse y transformar el dolor en propósito, el miedo en amor. Eso es lo que hice. 

Me prometí usar esa energía para sentirme cada día más vivo, más agradecido, más pleno. Y desde ese lugar, poder compartirme con los demás. Acompañar, abrazar, sostener, decir “yo estuve ahí” y hoy estoy acá. En camino. En paz. En servicio. 

El proceso de transformación.

Poner la energía al servicio del amor: ese es mi propósito.

A partir de ahí, empecé un camino de transformación. Primero en silencio, por dentro. Después, con más coraje, mostrándome como realmente era. No fue fácil: las críticas fueron muchas, pero por primera vez sentía que estaba en el camino correcto. Había elegido libremente.

Me formé en distintas áreas —coaching, terapias holísticas, PNL, meditación, hipnosis, rituales chamánicos, filosofías ancestrales—. No solo estudié, sino que lo viví todo en mi cuerpo y en mi vida, eligiendo experimentar cada proceso para luego poder brindarme a los demás.

Con el tiempo empecé a integrar el mundo concreto con el espiritual, y desde ahí acompañar a otros en sus propios procesos de transformación.

Si llegaste aquí, no es azar. Una parte de vos ya está lista.  

Lo que soñás, también te está buscando.

No hay expansión sin acción. Y la acción es tu decisión de comenzar.

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Rami Díaz Duarte

Trabajo desde la raíz, sin moldes, sin máscaras, con la certeza de que todo lo necesario ya habita en vos y estás a un paso de recordarlo.